Recuerdos de antaño - La Casa de Beneficiencia



Recuerdos de antaño - La Casa de Beneficiencia

Tomado de la wikipedia


La Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana fue una institución que durante casi trescientos años albergó a niños abandonados y sin amparo filial. Fundada originalmente como Casa Cuna en 1687 por el Obispo Diego Evelino de Compostela, la institución evolucionó a través de los siglos para servir a los más desprotegidos. En 1794 se estableció en su ubicación definitiva frente a la caleta de San Lázaro, en un terreno que entonces era bucólico y apartado. Con el tiempo, la ciudad creció alrededor de ella, pero su misión de caridad permaneció constante.

Lo que hacía única a la Casa de Beneficencia era el torno, un mecanismo ingenioso en la fachada lateral del edificio que permitía a las madres depositar sus hijos sin revelar su identidad. Una mujer que, por razones económicas o por la deshonra de un “desliz”, no podía cuidar a su hijo, lo colocaba en el torno y tocaba una campanilla. Del otro lado, las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul recibían al niño abandonado. Era una solución práctica a un problema social que el Estado no resolvía.

Los niños que llegaban a la Beneficencia recibían un apellido: Valdés. Esta costumbre fue iniciada por el Obispo Fray Gerónimo Valdés como gesto de dignidad hacia los expósitos. Al ingresar, los niños no solo recibían techo y comida, recibían educación y entrenamiento en un oficio. La institución se convirtió en el hogar de muchos que de otro modo habrían perecido en las calles. Algunos de estos niños Valdés se convirtieron en figuras importantes de la sociedad cubana.

La Casa de Beneficencia pasó por crisis financieras constantes, pero sobrevivió gracias a la generosidad de habaneros como Antonia María Menocal, que legó su fortuna a la institución. El Capitán General Francisco Dionisio Vives también ayudó, asignando impuestos sobre billetes de lotería y peleas de gallos para mantener la Beneficencia. Era la sociedad civil, no el Estado, la que hacía posible esta obra de caridad.

A fines de los años cincuenta, el gobierno de Batista compró el terreno para construir la sede del Banco Nacional. La Casa de Beneficencia fue demolida, sus residentes trasladados. Hoy, donde estuvo aquella institución de casi tres siglos, se levanta el Hospital Hermanos Ameijeiras. Pocos que pasan por allí saben que bajo esos pisos, en ese mismo terreno, existió un lugar donde se redimía la inequidad social y se amparaba a los desvalidos.

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