Levi Marrero, una obra de amor por Cuba por Teresa Fernández Soneira
LEVI MARRERO, UNA OBRA DE AMOR POR CUBA por Teresa Fernández Soneira
| Leví Marrero en los últimos años de su vida. Foto tomada de Internet. |
“Amamos a Cuba, creemos en Cuba, sufrimos por estar lejos de Cuba.
Reunidos en torno a Martí, a su llamado, a su mensaje, a su vida ejemplar
cuya alborada conmemoramos, hagamos votos por seguir
su ejemplo de desterrado combatiente”.
Dr. Leví Marrero, Puerto Rico
28 de enero, 1969
Tuve contacto con su obra ya en Cuba cuando era niña por su magnífico libro Geografía de Cuba (Editorial Minerva, La Habana, 1940), que estudiábamos en los colegios de la Isla y que aún repaso de vez en cuando pues es un libro completo y valioso. Luego ya mi relación fue directamente con él en el exilio, cuando mantuvimos correspondencia por sus escritos y los míos, pero sobre todo por su obra monumental Cuba: Economía y Sociedad (Editorial Playor, Madrid 1992). Es esta una labor de gigantes: 17 volúmenes llenos de noticias, láminas, genealogía, documentos, economía, costumbres, fotos e información, desde la colonización hasta el año 1868. La obra la había pagado Marrero de su peculio luego de innumerables sacrificios, desvelos e inquietudes, y de realizar varios viajes a España para consultar el Archivo de Indias de Sevilla y el Archivo Histórico de Madrid. También tuvo que viajar varias veces a Washington en los Estados Unidos, para seguir sus investigaciones en la Biblioteca del Congreso de esa ciudad.
En el prólogo, el mismo Leví explicaba lo complejo de esta obra:
“Intentar la reconstrucción del acontecer histórico cubano, aun limitándonos a los aspectos económicos y sociales, no es tarea cómoda ni propicia a la actividad de un individuo aislado, por muy asistido que se encuentre de predecesores ilustrados y de contemporáneos prestos a la colaboración generosa. Pero intentamos realizarla – lo estamos intentando desde hace más de treinta años -, en lo que esperamos sea ahora un esfuerzo sostenido que culminaría nuestra modesta vida de estudioso”. (Prólogo a Cuba: Economía y Sociedad).
Siempre he comparado al Dr. Leví Marrero con el científico Alexander von Humboldt, al que han llamado el segundo descubridor de Cuba. Estos dos grandes hombres dedicaron tiempo a estudiar nuestra Isla, sus gentes y sus recursos. Distando más de un siglo generacional entre ellos, ambos describieron, viajaron y nos dejaron un tesoro en crónicas, anales y memorias que son el legado cultural e histórico de nuestra nación cubana. Pero Marrero fue más allá porque él solo, como es la labor del escritor y del investigador, se entregó de lleno a desmenuzar toda la información que había venido encontrando durante muchos años, y como buen hijo de Cuba, quiso que sus compatriotas conociéramos mejor la historia de nuestra Isla.
“Durante muchas y a veces tensas horas entre libros, mapas, copias de legajos, folios y fichas, muchos de ellos adquiridos o reconstruidos más de una vez, -decía Marrero- hemos visto pasar ante nuestra vista, como en un filme entrañable, el devenir de una patria que nunca ha estado lejos. Y en este acontecer de siglos, apretado en una sucesión de estampas dinámicas, hemos visto desfilar desde los períodos geológicos, incluidos como flashbacks sugeridores de explicaciones raigales, hasta los momentos en que, confundidos en la marea de los años recientes, se ha hecho y deshecho historia cubana ante nuestros ojos”.
Solo su querida esposa Enriqueta, siempre a su lado dando apoyo y ánimo a sus proyectos, pudo apreciar los momentos de dedicación, de soledad y sacrificio de Leví en todos aquellos años.
Hoy que en Cuba no se enseña la historia debidamente, que hay una gran ausencia de información y se tergiversan datos y personas; donde falta el rigor que exige la historia, nuestra niñez y juventud cubanas crecen sin la base cultural y patriótica que nos identifica. Y en el exilio a veces por dejadez, o por tantos años de ausencia, y hasta por falta de interés, no se lee ni se recuerdan los sucesos de la nación, ni se honra la memoria de nuestros héroes, y así pasan los años y nuestros hijos y nietos, por los que fluye sangre cubana, crecen sin conocer la historia que han heredado de padres y abuelos. Es importante valorar y leer lo que nos han dejado en herencia nuestros grandes historiadores, ensayistas y críticos. Hay que repasar y aconsejar a nuestros hijos que lean a Fernando Ortiz, Jorge Castellanos, Ramiro Guerra, Octavio Costa, Emilio Roig de Leuchsenring, Manuel Moreno Fraginals, y tantos otros.
Siempre digo que una persona que no sepa su historia va por la vida sin acervo, sin arraigo; no tiene raíces ni identidad. ¿De dónde vengo? ¿Qué sucedió en mi país antes de yo nacer? ¿A quiénes rendimos tributo los cubanos? ¿Qué fue lo que pasó en Yara? ¿Dónde está el golfo de Guacanayabo? ¿Qué representa el Templete? ¿Qué ha hecho que el cubano actúe, piense y viva como lo ha hecho hasta ahora? Todas esas respuestas las encontraremos en nuestra historia; en los libros escritos por maestros, investigadores e intelectuales.
Si Dios le hubiera dado más vida y salud, Leví Marrero hubiera seguido rastreando y escribiendo sobre nuestro caminar en los más de 500 años de historia que tiene la isla de Cuba desde su colonización.
Como dijo otro gran historiador, el Dr. Octavio Costa, “no hay palabras para aplaudir esta proeza historiográfica consumada por Marrero en medio de muy graves dificultades económicas por la lamentable insensibilidad de tantos cubanos”. Gracias a Leví Marrero por dedicar su vida a nuestra cultura y por dejarnos parte de su corazón tan cubano en cada página de su maravillosa obra.
Este artículo forma parte del libro Relatos y Evocaciones, una Antología. Alexandria Library Publishing House, Miami, 2023. (No. 110, Marzo-Abril, 2026)
Teresa Fernández Soneira (La Habana, 1947).
Investigadora e historiadora.Estudió en los colegios del Apostolado de La Habana (Vedado) y en Madrid, España.
Licenciada en humanidades por Barry University (Miami, Florida).
Fue columnista de La Voz Católica, de la Arquidiócesis de Miami, y editora de Maris Stella, de las ex-alumnas del colegio Apostolado.
Tiene publicados varios libros de temática cubana, entre ellos “Cuba: Historia de la Educación Católica 1582-1961”, y “Mujeres de la patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba” (2 vols. 2014 y 2018).
Reside en Miami, Florida.


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