Cinco curiosidades poco conocidas del mes de febrero en Cuba antes de 1959
Cinco curiosidades poco conocidas del mes de febrero en Cuba antes de 1959
Febrero era el mes “oficial” de las grandes apuestas hípicas
Antes de 1959, febrero concentraba algunas de las carreras más importantes del calendario en el antiguo Hipódromo Oriental Park, a las afueras de La Habana. No solo participaban los mejores caballos del país, sino que llegaban ejemplares y jinetes desde Estados Unidos y el Caribe. Para muchos hacendados, ganar en febrero tenía más prestigio que hacerlo en cualquier otro mes del año.El carnaval habanero a veces se celebraba en febrero, no en verano
Aunque hoy se asocia el carnaval cubano al verano, durante la primera mitad del siglo XX hubo varios años en que los carnavales de La Habana se celebraron en febrero. La razón era práctica: el clima más fresco favorecía la asistencia de turistas extranjeros y reducía enfermedades, algo muy tenido en cuenta por las autoridades sanitarias de la época.Febrero era clave para el negocio del azúcar “de exportación rápida”
En plena zafra, febrero marcaba un punto crítico. Muchos ingenios azucareros aceleraban la producción para cumplir contratos que exigían embarques antes de marzo. Esto dio lugar a una curiosa práctica: se contrataban cuadrillas temporales solo para febrero, conocidas popularmente como “los febreristas”, obreros que trabajaban jornadas intensivas durante pocas semanas y luego desaparecían del panorama laboral.Los clubes sociales celebraban bailes exclusivos por San Valentín
Antes de 1959, el 14 de febrero no era una fiesta popular, sino elitista. Clubes como el Havana Yacht Club o el Miramar Tennis Club organizaban bailes de máscaras y cenas formales solo para socios e invitados selectos. En algunos casos, se prohibía explícitamente la entrada a personas solteras: febrero era visto como un mes para exhibir estatus, matrimonio y “buena reputación”.Febrero fue un mes preferido para estrenos teatrales arriesgados
Muchos empresarios teatrales escogían febrero para estrenar obras polémicas o experimentales. Si fracasaban, el impacto económico era menor antes de la temporada alta de primavera. En teatros de La Habana se estrenaron en febrero obras con críticas sociales veladas, sátiras políticas y comedias atrevidas que difícilmente habrían visto la luz en meses más conservadores del calendario cultural.


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