Liborio (Figura del Folclore Cubano)

Liborio es un personaje mítico del imaginario popular cubano que encarna al campesino común, humilde y astuto. Surgido a finales del siglo XIX y principios del XX, Liborio simboliza la voz del pueblo trabajador en medio de las dificultades económicas, las injusticias sociales y los abusos de las élites. Su figura se consolidó como una representación colectiva del cubano de campo, con una mezcla de resignación, humor y rebeldía frente a la adversidad.


El origen de Liborio no está completamente documentado, pero se asocia a los caricaturistas cubanos de la época republicana temprana, como Ricardo de la Torriente, quien popularizó su imagen en el semanario “La Política Cómica”. Representado con un sombrero de yarey, bigote y una expresión picaresca, Liborio aparecía en viñetas satíricas para comentar las situaciones sociales y políticas de la Cuba de su tiempo. Sus frases cargadas de ironía se convirtieron en una forma de criticar a los gobiernos corruptos y las injusticias que enfrentaba el pueblo.

Más allá de las caricaturas, Liborio adquirió un carácter simbólico que trascendió lo gráfico. Representaba al guajiro explotado por las grandes corporaciones, los terratenientes y los políticos, pero que, a pesar de todo, mantenía su dignidad y su capacidad para reírse de las desgracias. En muchas historias orales y canciones, Liborio aparece como un hombre ingenioso, con soluciones simples pero efectivas para los problemas cotidianos, y siempre un paso por delante de quienes intentaban aprovecharse de él.

Con el paso del tiempo, Liborio pasó de ser un simple personaje de sátira política a convertirse en un ícono del folclore cubano, representando la resistencia y la sabiduría popular de las comunidades rurales. En las primeras décadas del siglo XX, su figura fue adoptada incluso en el ámbito literario y musical, sirviendo como símbolo del campesinado en obras que buscaban reflejar la realidad social de la época.

Hoy, Liborio sigue siendo una figura reconocible en la cultura cubana, especialmente como un recordatorio del ingenio y la resiliencia del pueblo ante las adversidades. Aunque su presencia en los medios se ha reducido, su legado permanece vivo en la memoria colectiva, como un ícono de la lucha por la justicia y la identidad cultural del cubano común.

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